Lesiones musculares en los deportistas

Casi un tercio de las lesiones que sufren los deportistas, afectan a su musculatura.  Pueden ser: directas (p.ej. un objeto cortante o contundente) y con mayor frecuencia indirectas (por ejemplo una elongación).

Recuerdo anatómico y funcional

El músculo estriado es, por peso,  el tejido más abundante en el cuerpo humano, y puede llegar al 40-45% del total del mismo. Su función es la de producir y modular los movimientos articulares Distinguimos dos tipos de fibras: tipo I o de contracción lenta y tipo II o de contracción rápida, que pueden mezclarse en un mismo músculo y cuyas proporciones van a determinar el comportamiento de cada músculo.  

Aunque la distribución, viene condicionada genéticamente, puede modificarse como consecuencia del entrenamiento.

Si la contracción muscular modifica la longitud de la fibra se dice que es isotónica; concéntrica si condiciona acortamiento o excéntrica si lo que produce es una elongación.

Cuando la contracción no provoca cambios de longitud, hablamos de contracción isométrica.

Los músculos que se lesionan con mayor frecuencia son los que cruzan más de una articulación (largos), que se alargan (excéntricos), con muchas fibras de tipo II (contracción rápida) y por ello, en concreto: recto femoral de la cara anterior del muslo,  gemelo interno de la pierna, isquiosurales  en la cara posterior del muslo y aductores en la zona interna. Las lesiones musculares se ven favorecidas por: mal balance muscular, falta de elasticidad, movimientos inadecuados, equipación incorrecta, descanso insuficiente, falta de calentamiento y mala alimentación.

 

Lesiones indirectas grado I. Distensión

Se produce cuando un músculo se elonga hasta su límite máximo. El  deportista refiere dolor, que no puede localizar exactamente. Se llaman microrroturas, porque la cantidad de músculo lesionado no llega al 5%, y muchas veces no pueden diagnosticarse con las pruebas de imagen.

 

Lesiones indirectas grado II. Desgarro parcial

La elongación produce una rotura de más del 5% del espesor del músculo, y además del dolor, puede verse un hematoma. El hematoma  o “moratón”, es la prueba del desgarro.

 

Lesiones indirectas grado II. Desgarro completo

La rotura muscular determina una separación de los extremos, por lo que además de hematoma, puede palparse una zona de defecto, que coloquialmente se denomina “hachazo” o “bocadillo”.

 

Dolor muscular de presentación tardía (DOMS)

Es el que aparece tras realizar una actividad exigente o desacostumbrada y que vulgarmente se denomina “agujetas”. Su duración puede ser variable pero por lo general desaparece espontáneamente en 5-6 días. No requiere tratamiento pero sí corregir el desencadenante, conocer nuestros límites, y no superar nuestras capacidades.

Síndrome compartimental

Cuadro de dolor producido durante el esfuerzo, que obliga a interrumpirlo y que se debe a la interrupción de la circulación sanguínea por el aumento de presión en una zona anatómica de limites rígidos (compartimento).

 

Tratamiento

En primer lugar reposo y aplicación de hielo localmente. Si el dolor es intenso deberá asociarse inmovilización y analgesia.  Hay que consultar con los profesionales que determinarán las pruebas y tratamientos asociados, incluyendo la fisioterapia. Cuanto más grave sea la lesión, más tiempo va a necesitar para curar. 

Una vez superada la lesión, hay que evitar los desencadenantes de la misma, para no sufrirla de nuevo. La causa más frecuente de recurrencia es la impaciencia del deportista, que sin haberse curado, retoma la práctica deportiva.