Lesiones Tendinosas

Dr. Antonio León

Los tendones son los  elementos de inserción de los músculos en el hueso. Gracias a ellos se produce la transmisión de la acción derivada de la contracción muscular y con ello el movimiento. Se dice que existe una tendinitis, cuando hay dolor en un tendón, pero el término correcto de este tipo de afecciones es el de tendinopatías, ya que no siempre se constata que medie un proceso inflamatorio.

     El espectro lesional es variado, e incluye: tendinosis (lesiones por degeneración, casi siempre por fricción o movimientos repetidos), tenosinovitis (afección inflamatoria de la vaina que recubre al tendón) y entesitis (patología en la zona de inserción en el hueso).

     Las tendinopatías cursan con dolor y limitación de movimiento articular que mejoran con la actividad (calentamiento), salvo en las fases agudas en las que el dolor está siempre presente. La duración del cuadro es muy variable, dependiendo del grado de lesión, pero incluso después de la curación pueden persistir las molestias durante semanas o meses.

     Entre sus causas en relación con la práctica deportiva, citaremos: inadecuada equipación, abuso del entrenamiento o aumento no progresivo del volumen de entrenamiento, calentamiento inadecuado, sobrecarga muscular y falta de hidratación. A continuación describimos algunas las tendinopatías más frecuentes (tabla 1): 

Síndrome de la cintilla Iliotibial

     Inflamación de la banda iliotibial sobre el fémur, como consecuencia del rozamiento continuado. Cursa con dolor en la parte externa de la rodilla, asociado a limitación funcional.

 

Tendinopatía rotuliana

Cursa con dolor agudo en la cara anterior de la rodilla durante el ejercicio, que empeora con  la flexión de rodilla, y sensación de rigidez después de la actividad. Suele aparecer en deportistas que realizan saltos o lanzamientos, atletas de mediana edad y ancianos en los que puede producirse la degeneración del tendón. Es posible que en el momento de iniciarse la lesión, el deportista no se percate de la misma y al continuar con el entrenamiento, se perpetúe la inflamación y se cronifique el proceso.

 

Tendinopatía de la pata de ganso

Llamada así pues su morfología, se asemeja a la pata de esta ave, en la región superior de la cara interna de la tibia.

 

Tendinopatía Aquílea

Este tendón continúa al tríceps por la parte posterior de la pierna hasta su inserción en el calcáneo. Posee una vascularización pobre, por ello su capacidad de curación es limitada y eso explica que estos cuadros puedan cronificarse. En fase aguda cursa con inflamación, en ocasiones visible, dolor con la marcha (que puede ser peor por las mañanas) y limitación de movilidad del tobillo. Si el problema se mantiene mucho tiempo, existe la posibilidad de rotura.

 

Tendinopatías del pie

Sobre todo frecuentes alrededor del tobillo (extensores y tibiales) por movimientos de salto o despegue del suelo repetidos.

 

Tendinopatías del hombro

Son muy comunes en actividades que impliquen la elevación de los brazos por encima del ángulo recto. En esta posición se comprimen o rozan los llamados tendones del manguito rotador, que son fundamentales en el funcionamiento del hombro. Muchas veces, se acompañan de dolor nocturno. Si se mantiene en el tiempo, existe riesgo de rotura.

 

Tendinopatías del codo

Incluyen las epicondilitis, medial o codo de golf y lateral o codo de tenista. No solo no ocurren exclusivamente con estos deportes, sino que son comunes cuando se hacen gestos repetidos con la muñeca de giro o de flexo-extensión.

 

Tendinopatías de la muñeca y la mano

Pueden cursar con dolor e inflamación y en ocasiones con bloqueo o engatillamiento de los dedos.

El tratamiento incluye el reposo hasta que disminuya el dolor, masaje de la musculatura periférica, estiramientos livianos asociando ejercicios básicos de fortalecimiento, terapia física, aplicación de frío tras la actividad, medicación (antiinflamatorios vs moduladores de inflamación y/o tenoprotectores). La prevención pasa por corregir los factores causales y en caso de haber sufrido episodios previos, aplicar hielo tras la actividad así como tratamiento con suplementos alimenticios específicos. En los casos que no responden al tratamiento conservador, o en las roturas, puede ser necesaria cirugía.